Por Hildy Medina, Hispanic Business
Todos los empresarios necesitan capital para sus negocios en algún momento, y aunque hay muchas fuentes de recursos allá afuera -desde amigos y familia hasta capitales en riesgo- los bancos siguen siendo la fuente número uno de ingresos para las empresas jóvenes.
La gente de negocios quizá prefiere pedir prestado a mamá o papá, aprovechar capital en riesgo, vender sus contactos a largo plazo, o hasta abrir la empresa al público, pero inevitablemente visitan a sus banqueros locales en algún punto. Como el ladrón Willie Sutton dijo una vez al FBI acerca de los bancos, "... ahí es en donde está el dinero".
Y aunque los bancos están en la punta de las listas cuando de encontrar capital se trata, también están por muy debajo de la categoría de dejar sentimientos cálidos en los corazones de muchos empresarios. Los "dinosaurios" es uno de los términos más amables que usan nuestras fuentes al describir a los bancos.
Cuatro CEOs -Nina Vaca, Anthony Terrazas, David Hernández y Frank Venegas-, contaron a Hispanic Business acerca de sus martirios con los bancos, pero también compartieron sus triunfos al obtener fuentes de ingresos que los llevaron a la ambición de ser empresarios exitosos.
Para la Nina Vaca, fue sencillo hacer que su compañía de tecnología y soluciones despegara en 1996. La parte difícil fue tratar de obtener financiamiento del banco cuatro meses después cuando en verdad lo necesitaba.
"Cuando empezamos nuestra primera trayectoria de crecimiento, no pudimos obtener ingresos", comenta. "La banca minorista en la que estábamos no entendía lo que eran soluciones entregables de tecnología a precio fijo; los bancos son muy estrictos y cuadrados, no piensan más allá".
Así que ella sufrió, bombeando de vuelta los ingresos de la compañía y enganchando varios préstamos de microempresas. También empezó a cimentar buenas relaciones con instituciones locales.
Aún la mayoría de los bancos comerciales regresan las miradas de empresarios enojados. A pesar de que esos empresarios se esfuerzan en su creatividad para encontrar otras fuentes de financiamiento para sus compañías, terminan en la sala de espera de su banco local o usando su tarjeta de crédito para préstamos. ¿Por qué? Para tener acceso al capital, dice Joe Kennedy, consultor de finanzas en Los Ángeles y autor de "The Small Business Owner's Manual". "Los bancos están ahí para prestar dinero y parece ser la solución más obvia para la mayoría de los empresarios".
En el 2005 más del 77% de las 500 compañías de Hispanic Business acudieron a los bancos para sus necesidades de financiamiento, mientras que el 24% recurrieron a sus ahorros. Menos del 6% recibió capital propio privado.
Los expertos financieros nos explican un par de razones de este suceso. Los dueños de negocios no quieren entregar parte de su compañía a inversionistas, por ejemplo, mientras que otros quieren establecer una relación bancaria para resolver el crecimiento futuro.
En la última década, los bancos han aflojado su duro trato en préstamos a microempresas (aquellos menores a $100,000) debido en gran parte al aumento de la competencia con nuevos bancos y el surgimiento de tarjetas de crédito otorgadas por las mayores instituciones, según la Oficina de Apoyo de "Small Business Administration" (Administración de Pequeñas Empresas).
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Y aunque los bancos están en la punta de las listas cuando de encontrar capital se trata, también están por muy debajo de la categoría de dejar sentimientos cálidos en los corazones de muchos empresarios. Los "dinosaurios" es uno de los términos más amables que usan nuestras fuentes al describir a los bancos.
Cuatro CEOs -Nina Vaca, Anthony Terrazas, David Hernández y Frank Venegas-, contaron a Hispanic Business acerca de sus martirios con los bancos, pero también compartieron sus triunfos al obtener fuentes de ingresos que los llevaron a la ambición de ser empresarios exitosos.
Para la Nina Vaca, fue sencillo hacer que su compañía de tecnología y soluciones despegara en 1996. La parte difícil fue tratar de obtener financiamiento del banco cuatro meses después cuando en verdad lo necesitaba.
"Cuando empezamos nuestra primera trayectoria de crecimiento, no pudimos obtener ingresos", comenta. "La banca minorista en la que estábamos no entendía lo que eran soluciones entregables de tecnología a precio fijo; los bancos son muy estrictos y cuadrados, no piensan más allá".
Así que ella sufrió, bombeando de vuelta los ingresos de la compañía y enganchando varios préstamos de microempresas. También empezó a cimentar buenas relaciones con instituciones locales.
Aún la mayoría de los bancos comerciales regresan las miradas de empresarios enojados. A pesar de que esos empresarios se esfuerzan en su creatividad para encontrar otras fuentes de financiamiento para sus compañías, terminan en la sala de espera de su banco local o usando su tarjeta de crédito para préstamos. ¿Por qué? Para tener acceso al capital, dice Joe Kennedy, consultor de finanzas en Los Ángeles y autor de "The Small Business Owner's Manual". "Los bancos están ahí para prestar dinero y parece ser la solución más obvia para la mayoría de los empresarios".
En el 2005 más del 77% de las 500 compañías de Hispanic Business acudieron a los bancos para sus necesidades de financiamiento, mientras que el 24% recurrieron a sus ahorros. Menos del 6% recibió capital propio privado.
Los expertos financieros nos explican un par de razones de este suceso. Los dueños de negocios no quieren entregar parte de su compañía a inversionistas, por ejemplo, mientras que otros quieren establecer una relación bancaria para resolver el crecimiento futuro.
En la última década, los bancos han aflojado su duro trato en préstamos a microempresas (aquellos menores a $100,000) debido en gran parte al aumento de la competencia con nuevos bancos y el surgimiento de tarjetas de crédito otorgadas por las mayores instituciones, según la Oficina de Apoyo de "Small Business Administration" (Administración de Pequeñas Empresas).
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