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Si tu compañía tiene un plan de pensión, este es el momento de averiguar los detalles.
En los planes de pensión tradicionales, los pagos se calculan tradicionalmente al multiplicar los años de servicio por un porcentaje de los ingresos devengados en los últimos años de trabajo. Esta fórmula favorece a los empleados que permanecen en una compañía por un tiempo prolongado, donde la paga es mucho mejor en los últimos años, que a los empleados que permanecen por poco tiempo.
Los planes de pensión varían significativamente, pero los cálculos por lo general comparten los mismos elementos: el sueldo del último año laboral, los años de servicio, y la fracción de la jubilación. Por ejemplo, si una persona trabajó 15 años en una compañía y al final su sueldo fue $40,000, la fracción de la jubilación fue 2% por año, la fórmula típica multiplicaría los 15 años por .02 por $40,000, dando por resultado $12,000 al año, o $1,000 al mes a la edad de 65.
Una variación común en la fórmula hace que los últimos años laborales sean incluso más valiosos y perjudica con severidad a los trabajadores que permanecen en un trabajo solo pocos años. Usando el ejemplo anterior, los primeros 10 años podrían tener una fracción de jubilación de solo 1.5%, y los últimos 10 años, 2.5%.
Las reglas de la compañía que especifican el tiempo que los empleados deben participar en un plan de jubilación antes que sus beneficios acumulados sean irrevocables también pueden presentar un problema para los jóvenes cuyas carreras han despegado.
Cambia de trabajo con demasiada frecuencia y no tendrás ninguna pensión. Las compañías comúnmente exigen que sus empleados hayan estado con ellas un número fijo de años antes de empezar a contribuir al plan de jubilación.
Si dicha regla establece cinco años y renuncias después del cuarto año y 364 días, tu pensión es cero.
Entonces, conoce las reglas de tu compañía y considéralas antes que empieces a buscar otro empleo. Si tienes un empleo en que los cambios de trabajo es algo común, más te vale que te pague lo suficientemente bien para que tengas ahorros significativos que te duren durante tu jubilación ya que no tendrás ninguna pensión que te ayude.
Los planes de pensión comúnmente permiten una jubilación anticipada por un precio. Si te jubilas a la edad de 60 años en lugar de 65, muchos empleadores reducirán tus beneficios a una tercera parte y a la mitad si te jubilas a la edad de 55.
No olvides que necesitarás estar asegurado
Las personas que tienen familia también deberían considerar que necesitarán estar asegurados. La regla empírica es que un trabajador a tiempo completo con hijos debería estar asegurado durante por lo menos siete años de ingresos netos, después de impuestos, dice Randall Guttery, catedrático interino de finanzas de la University of North Texas.
Sin embargo, como con la mayoría de reglas prácticas y empíricas, existen muchas excepciones dependiendo de tu edad, las edades de tus beneficiarios y tu patrimonio neto.
También deberías considerar un seguro por discapacidad a largo plazo, el cual reemplaza tu sueldo o salario si padeces de una discapacidad a consecuencia de una enfermedad o lesión antes de jubilarte y no puedes trabajar. Sin dicho seguro o sin un trabajo, tendrás dificultad para ahorrar para tu jubilación.
Los expertos dicen que es mucho más probable que experimentes una discapacidad que mueras antes de jubilarte.
Cuidado con lo que gastas
Incluso los esfuerzos de buena fe para ahorrar pueden estropearse debido a los gastos sin control. La clave es elaborar un presupuesto realista para los gastos del diario y todavía guardar algo de dinero para metas a largo plazo como la educación superior de tus hijos y tu jubilación. Este no es el momento de acumular más deudas. Mantén las cuentas de la tarjeta de crédito al mínimo. Adopta una estrategia de pagar los gastos según vayan surgiendo, siempre que sea posible.
Con demasiada frecuencia las personas gastan más de lo que ganan y terminan solicitando tarjetas de crédito para cubrir la diferencia. Es fácil que las cosas se salgan de nuestras manos, dice Meg Green, una asesora financiera en Miami.
Ahí es cuando tienes que pensar en el futuro, en la educación superior de tus hijos, en los negocios.
Controlar lo que se gasta va de la mano con un presupuesto realista. A esta edad, si esperas 10 ó 15 años antes de considerar cuánto dinero necesitarás para tu jubilación, corres el riego de no ahorrar lo suficiente. Si tenemos una tasa de inflación de 3% en los siguientes 25 años, el viaje al supermercado de hoy te costará $209.