Corrían la mitad de la década de los años 90 cuando el gobernador de California, Pete Wilson decidió excluir del cuidado pre natal a las mujeres inmigrantes indocumentadas. En ese tiempo la Doctora Sandra Hernández, directora de saludo de la ciudad y el condado de San Francisco, amablemente le dijo Gracias pero no, al gobernador.
Creyendo que la orden del gobernador era moralmente reprobable y mala desde el punto de vista administrativo, Hernández sostuvo sus ideas frente a l gobernador Wilson.
Como la primera directora hispana responsable de la salud de esas ciudad y condado, ella arriesgó su posición y su carrera enviando a su personal al distrito de la Misión, el cual esta poblado por muchos inmigrantes, con el objeto de asegurarle a las mujeres inmigrantes que las clínicas locales no les negarían acceso a servicios.
La acción de Hernández convenció a otros funcionarios de la ciudad y el condado a unirse a una coalición que exitosamente demandó y bloqueó el plan del gobernador Wilson.
Como directora de salud pública, la doctora Hernández también ayudó a crear un HMO público dedicado a atender indigentes y también implementó el primer programa público de intercambio de agujas hipodérmicas para la población fármaco dependiente.
Otra de sus novedosos programas fue el de convencer a los funcionarios de la ciudad de San Francisco de unirse a organizaciones filantrópicas para proveer viviendas y residencia en hoteles para los desamparados que padecen enfermedades crónicas.
oy en día la doctora Hernández continúa apoyando y luchando por el apoyo de los pobres y las personas que no tienen seguro médico y sigue ganando sus batallas.
Ahora su puesto de combate por la salud, lo ocupa como la Consejero en Jefe de la Fundación San Francisco, donde otra vez, es la primera mujer hispana en dirigirla, y desde dónde dirige varios programas para reformar las leyes sobre salud en este país.
La fundación que distribuye 60 millones de dólares anualmente, está dedicada a mejorar el acceso y la calidad de la salud pública a los menos favorecidos por la sociedad. Entre los beneficiarios se encuentra ayuda a los jefes de familia inmigrantes de bajos recursos, niños sin padres, maestros de enfermería, para coreógrafos de danzas folclóricas, víctimas de desastres, ecologistas y líderes religiosos.
La organización para la que trabaja Hernández es una de las diez más grandes en la nación en su tipo y también ayuda a programas de alfabetización en inglés, para conseguir viviendas a precios más bajos, limpieza de litorales y campañas de registro de votantes.
Mi trabajo es un sitio fenomenal para hacer servicio público, dijo. Tenemos una gran dotación de recursos y la flexibilidad necesaria para reaccionar y resolver rápidamente problemas.
Para reconocer la extraordinaria labor que desempeñó, la revista Hispanic Business Magazine nombró a la doctora Hernández la mujer del año del 2008.
El liderazgo demostrado por la Doctora Hernández la hace la ganadora ideal para este premio, dijo Jesús Chavarria editor y fundador de la revista Hispanic Business.
Ella es obviamente una de las lideres que está apoyando una serie de cambios en el sistema de salud en el debate nacional.
La doctora Hernández demostró un liderazgo increíble y la adquisición de las herramientas y el conocimiento necesario para no sólo hacer el bien, sino para desarrollar oportunidades para el bien público.
Siguiendo la modestia de muchos grandes líderes, la doctora Hernández, la cual consiguió su licenciatura en la Escuela de Medicina de la Universidad de Tufts en Boston, comenta que falta mucho por hacer, para luego explicar la última batalla en la que esta envuelta por mejorar el acceso al cuidado de salud en EE.UU.
En el 2006, Hernández fue reclutada por el alcalde de San Francisco, Gavin Newsom para co dirigir un consejo para la implementación de reglas de acceso universal a la salud. Como resultado de su trabajo se elaboró un plan de 200 millones de dólares llamado San Francisco saludable (Healthy San Francisco), el cual proveerá acceso a la salud a 82 mil adultos que no tienen seguro, más de la mitad de los cuáles tienen trabajos. Es el primer programa de este tipo en una ciudad estadounidense.
El reto real para Hernández vino cuando el alcalde Newsom nombró a 40 personas al consejo de Salud Universal de la ciudad de San Francisco e incluyó a funcionarios del gobierno, líderes de negocios locales, sindicatos, clínicas, hospitales, iglesias, agencias de seguros y grupos no gubernamentales que se dedican a proteger los derechos de la gente que gana salario mínimo y a los desamparados.
El grupo no era muy amigable entre si y no era nada fácil que se pusieran de acuerdo en algo. El alcalde Newsom les dio 100 días para hacer un plan.
Yo le dije al alcalde, estas loco, recordó la Doctor Hernández. Pero nosotros lo hicimos y fue algo realmente extraordinario. Todos nos motivamos muchísimo y contribuimos en algo para ello.
Sus habilidad para sentar a la mesa a la gente para luchar por una causa común la hizo poder navegar a través de la controversia y resolver problemas grandes, dijo Fred Naranjo, presidente de la Agencia de Seguros Scarborough y miembro del Consejo de Salud Universal de la ciudad de San Francisco.
"Sandra es una mujer extraordinaria" dijo el señor Naranajo. "Ella hace le vende a la gente para que compre sus productos, sabe como ganarse la confianza, la gente no la ve como Latina, sino como una persona con grandes ideas que sabe como hacer que las cosas se hagan. Además de que ella ha sido campeona de la lucha de la gente de color y los desamparados.
En su lucha por implementer el cuidado a los derechos de la salud, universal, la Doctora Hernández se enfrentó a la oposición de muchos negocios que no querían pagar el plan. Muchos empleadores locales con 20 o más empleados tendránq eu pagar unos 38 millones de dólares de los 200 millones que se espera cueste ese plan el primer año de operación. Las cuotas van de un dólar 17 centavos a un dólar 76 centavos por hora por empleado, dependiendo del tamaño del negocio.
La Asociación de restaurantes Golden Gate, que tiene a más de 800 afiliados presentó una demanda para revocar las nuevos impuestos aduciendo que estos eran ilegales. La Asociación ganó en la Corte Distrital, pero al llegar a la Novena Corte Federal de Apelaciones, está dictaminó a favor de la ciudad la cual puede empezar a recolectar clientes e impuestos, mientras se consulta la decisión legal. Los jueces indicaron que la ciudad demostró que el programa de salud tiene una gran posibilidad de éxito.
Esperamos que este programa sea nacional, dijo el Comisionado de Salud de San Francisco, David Sánchez.
Sandra Hernández continua jugando un papel crítico en liderar el debate sobre la salud pública, no nada más en San Francisco sino a nivel nacional. Ella ha sentado los objetivos para ser incluyente encontrar nuevos caminos y protocolos y tomar oportunidades a largo plazo.
Armada con la convicción personal e información, la Doctora Hernández confrontó más de una vez a varios escépticos para cambiar las cosas. Mucha gente nos decía que no podríamos reformar el acceso a la salud
"Ellos nos decían que el ex presidente Nixon había tratado y fallado, y que Clinton había tratado y fallado, pero si tu vienes de una familia de inmigrantes siempre crees en el alma que las cosas pueden y deberían de ser mejores.
Nieta de inmigrantes mexicanos que se asentaron en el suroeste de Estados Unidos y que trabajaron en la creación de las líneas de ferrocarriles en el Pacífico Sur, la doctora Hernández creció en Tucson, Arizona.
Su padre fue un operador de maquinaria muy trabajador que creía en responsabilidad cívica y que siempre
Se ofrecía como voluntario para participar en las casillas y monitoreando el día de las elecciones. Su madre también fue ejemplo al cuidar a la familia y trabajar en una tienda de ropa.
Como su mamá ganaba un salario, la Doctora Hernández afirma que ella era vista como una mujer independiente por lo que sus amigas la consultaban en como criar a sus hijos y manejar su dinero. Mi mamá le enseñó a todas las mujeres de la cuadra a manejar, creyendo que ellas también podrían participar en la economía.
Sus padres creían fuertemente en la importancia de la educación y trabajaron muchas noches y fines de semana para que sus cinco hijos fueran a la Universidad. Ella y el resto de su familia fueron educados para valerse económicamente por si mismo y ayudar a los demás.
Hernández fue a la Universidad de Yale, en donde descubrió que su compañera de cuarto a los únicos hispanos que conocía eran los sirvientes que trabajan en su casa. Pero para ella, sus orígenes nunca fueron un impedimento sino una de sus ventajas.
Siempre que Hernández se encuentra con gente que tiene prejuicios, ella no se detiene. Algunas veces me han pasado cosas que no le hubieran pasado a un hombre, a lo mejor, afirmó, me pasaron porque soy Hispana. Te prueba la gente con prejuicios y muchos preconceptos y la verdad se proyectan muy pobremente.
Siempre me quedó claro que tienes que trabajar un poquito mejor y más fuerte. Eso te hace más duro e inteligente, con el tiempo llegas a estar en un lugar en donde eso ya no te afecta.
Como la jefa de la fundación San Francisco, Hernández está pensando en como ayudar al parque del Presidio en San Francisco, antiguo campo militar, a emitir 50 millones en bonos para renovar las barracas de ese ex cuartel militar convertido en Parque Nacional. ¨
Ahora los libros que tengo son sobre financiamiento de entidades públicas, eso no te lo enseñan en la escuela de medicina.
La doctora Hernández vive en San Francisco con su hija de siete años, Maya a la cual le encantan las matemáticas. Ella intenta mantenerse sana corriendo todos los días teniendo en cuanta que su hermano murió a una edad muy joven debido al exceso de trabajo. Otra de sus aficiones es cuidar la buganvilla en su jardín que su madre mantenía, es como cerrar el círculo.
Hoy en día ella vive con la creencia de uno de los poemas que cuentan los sabios de la tribu Hopi y que le gusta leerlo en sus presentaciones públicas y que inicia con esta frase: Regresa con la gente y diles que ya es la hora de prohibir la palabra lucha del vocabulario. Todo lo que se haga a partir de ahora se tiene que hacer de una manera sagrada y de celebración. Nosotros somos los elegidos, los que esperamos. No esperas por alguien más para ser el líder, afirmó la médica Hernández.